Por qué un vídeo con prueba de vida
Una foto de la cara es solo una imagen. Nuestro sistema graba un vídeo: un asistente virtual guía a tu cliente para que sitúe la cara en la plantilla y la gire hacia arriba, hacia abajo y a los lados siguiendo sus indicaciones. Así se comprueba que hay una persona real y presente delante de la cámara, no una foto, una pantalla ni una grabación. El propio asistente avisa si la imagen sale borrosa, si la cara se sale de la plantilla o si lleva gafas de sol, para que la captura tenga siempre la calidad necesaria.
El DNI, validado y leído
Después, tu cliente encuadra el anverso y el reverso de su DNI. El sistema comprueba que el documento es válido, con la letra de control del número y los dígitos de control de la zona de lectura mecánica, busca señales de manipulación y extrae sus datos: nombre y apellidos, número de documento, fecha de nacimiento y fecha de caducidad. Nadie tiene que teclearlos. Por último, compara la cara del vídeo con la foto del documento.
Automática cuando todo cuadra, revisada cuando hace falta
Cada comprobación recibe una puntuación: la prueba de vida, la validez del documento y la coincidencia facial. Si todas superan sus umbrales, la verificación se resuelve de forma totalmente automática en un par de minutos. Si algún parámetro queda por debajo, un agente revisa las evidencias y valida el resultado. Tienes la rapidez de lo automático y, en los casos dudosos, la seguridad de una revisión humana.
Un informe que acredita la identidad
El resultado es un informe verificable con los datos extraídos del DNI, la puntuación de cada comprobación, las evidencias del proceso (imágenes del vídeo y del documento), la fecha y la hora y, cuando interviene, la validación del agente. Reúne todo lo necesario para acreditar la identidad del cliente en tu expediente de alta o de diligencia debida. Si quieres repasar qué exige la normativa, lo explicamos en qué es KYC.